miércoles, 19 de diciembre de 2007

spinovich

14 de diciembre de 2007


Realmente Colombia se merece un relato único.

Después de días de espera en Bogota, los cuales son preciados para poder cumplir nuestra ruta, sacar las motos de la aduana fue una verdadera empresa titánica. La empresa transportista se lleva el premio de la ironía, mal trato y frustración que en cada uno de nosotros se manifiesto de forma diferente, y cada quien hacemos acopio a nuestro juicio para mantener la calma.

Por fin después de horas y trámites interminables, debido a nuestro éxtasis y júbilo de salir del patio de la empresa, salimos por la grande. Tuvimos el honor de salir por la puerta principal, bajando escalones y mas escalones, pensamos que era broma, pero el humor de esta gente evidentemente era otro, y así fue tuvimos que hacer nuestra prueba de serpientes y escaleras. Los últimos fueron mas afortunados ya que se dieron cuenta que estos caballos de acero estaban muy cargados e instalaron una rampa….

Como premio nos dieron unos chalecos fosforescentes los cuales no convierten en miembros vitalicios en el departamento de obras públicas de Colombia… Una raya más al tigre. Objeto que ayuda sensiblemente a nuestra armadura al efecto invernadero…

Salimos de Bogota y la madre naturaleza hace su parte de ayudarnos a olvidar el pasado, y en minutos pasamos de nuevo a ser motociclistas, empezamos a subir y Colombia empieza a revelarse ante nosotros mostrándonos su belleza natural difícil de describir y en cada curva mostrando una topografía única, la neblina hace su parte jugando con el intenso verde dejando que baile uno de alegría al reiniciar nuestra aventura.

Poco nos dura el jubilo ya que nos advierten de los Tracto-mulos, (traileres disfrazados de mulas), los que se convierten en dueños de las carreteras angostas y mal trazadas, y al paso de la tarde eran mas estas MULAS… con todo lujo de la palabra, las que en cada rebase tenia que hacer uso de todas y cada una de las habilidades de cualquier deporte antes practicado para esquivarlas y evitar su trayecto ya trazado invadiendo nuestro carril.

Por fin llegamos a La Dorada, pueblo humilde y sencillo importante productor de ganado, que nos recibe con su calidez única, y por lo mismo no existe el agua caliente… Y los exquisitos de los Ushuaios creen que es broma.

Bambino y yo decidimos aventurarnos a la zona rosa de esta comarca, y sorpresa que nos llevamos al ver la calle donde los Colombianos rumbean. No podemos creer el mundo de motocicletas que tienen el control total de esta avenida, jóvenes que a toda marcha hacen gala de sus habilidades sin haber alguien que los detenga festejando un partido de fútbol.

Increíble ver a toda esta gente que nos recibe con gran alegría y gran admiración por ser Mexicanos, hambrientos de saber nuestro destino y felicitándonos por el gran viaje que estamos viviendo.
SPINOVICH

3 comentarios:

norita dijo...

HOLA GUAPO ESTOY LEYENDO QUE SE TE QUEDO LA MOTO....QUE PASO GUAPISIMO....ESPERANDO YA ESTE TODO OK...VEO QUE LLEVAN 3 DIAS DE RETRASO ...ESTOY SEGURA QUE YA ARREGLASTE TODO Y SEGUIRAS SUPER BIEN ESTA AVENTURA
BESITOS MILES DE PARTE DE NORITA Y DANIELA ESPINOSA...

SUERTE PARA TODOS.....FELICIDADES....

Anónimo dijo...

No saben la envidia que les tengo de estar disfrutando esos paisajes, esos lugares, la gente, la comida y sobre todo el relajo que traen.
Sigan disfrutando por todos y FELICES FIESTAS para todos los de allá

Anónimo dijo...

¡hola!