01 de enero de 2008
Después de tantos días de estar fuera de toda forma de tecnología, por fin me puedo sentar y retomar mis escritos, que en estas dos últimas semanas hay un sinnúmero de vivencias y acontecimientos, los cuales dieron un vuelco significativo a mi viaje México-Ushuaia.
Decidimos descansar un día en Medellín después de ese viaje de 17 hrs. Tiberio amigo de Balam nos recogió en el hotel para mostrarnos los alrededores de esta hermosa ciudad, digna de admirarse por su proyecto urbano, mismo que es un ejemplo de armonía y ejemplo para todo el mundo…
Tan evidente era el cansancio en cada uno de nosotros, cada quien aprovecho los trayectos para tomar unos minutos de descanso dejándose seducir por Morfeo.
Tiberio experimentado Motero que se dedica a dar tours por Sud America, mostro su total desacuerdo en nuestra forma de viaje intentando compartir su experiencia, sugirió un paso y forma totalmente diferente. Y por supuesto tristeza en no dedicarle tiempo suficiente a Colombia, que se rumora ser paraíso de los moteros. Sin embargo sus observaciones no estaban dentro de nuestro itinerario, así que declinamos su apoyo incondicional.
Listos para ser los primeros en el galgodormo nos alistamos a las 0-500 y partimos con toda la intención de demostrar que si se pueden hacer kilómetros en Colombia. Nos despide esta bella ciudad y comenzamos a subir estas montañas que nos brinda un paisaje único. Levando nuestro recorrido como buen reloj Suizo, y en domingo vamos a la delantera. Sinembargo Murphy parece que tiene más tiempo en fin de semana ya que a media mañana se hizo presente. El cable de clutch de Balam estaba dañado y paramos a que lo cambiara. Dos horas y minutos nos llevo esta peripecia dominguera.
Partimos de nuevo con el fin de recuperar el tiempo perdido, sin embargo horas después la lluvia hizo su parte mofándose de nuestra incredulidad sin darnos mucho tiempo para reaccionar y en este juego de quitarse y ponerse le impermeable se nos fue la tarde. Me paro la policía para advertirme que la zona por la que estábamos cruzando era zona difícil y de guerrilla, así que era conveniente no parar para nada. Un factor más a este día que no sé donde pero volvió a suceder lo que no debía ser, rodar de noche…
Esta parte de Colombia cambio en segundo a una población totalmente negra, con muestras muy claras de pobreza a todo lo largo. A todo lo largo se observan cañaverales, y las carretas llenas de todo tipo de transporte llevando la caña a ingenios.
La noche reclamo su presencia haciendo nuestro trayecto más lento aun, entramos a una zona montañosa y de nuevo la lluvia negándose a retirarse nos llevo a una velocidad de 30 kms. por hora. A estas alturas ya no había un centímetro que no hubiera sido invadido por el agua. La hipotermia se hizo presente. Lllevandome a buscar un refugio en el cual poder resolver este ya problema serio. Por fin me desago lo mas posible de ropa totalmente empapada y cambio por liner e impermeable que mitigan esta situación ya muy desagradable.
Por fin llegamos a Popayan a las 2130 y la lluvia continua haciendo de las suyas, y encontramos un hotel que promete sacarnos de este estado de total humedad y hambre. Y para nuestra sorpresa como premio a la resistencia el agua caliente no está en la agenda, asi que agua tibia es nuestro único confort.
Por fin con ropa seca acudimos a cenar, con un servicio lento y deficiente logramos tomar nuestros sagrados alimentos. No bien habíamos terminado que el cansancio ahí mismo reclamaba su espacio asi que dormitábamos mientras llegaba la cuenta.
De nuevo al dia siguiente a las 4500, como buenos militares prestos a continuar esta batalla en alcanzar a los demás nos alistamos a partir y cruzar hacia el Ecuador. A pesar de que estaba seco, no había una parte de mi equipo que supiera esa palabra. Como declarara mi querido Memito Pasquel “Alias Aquaman” , exceso de humedad. Así que el ingenio e improvisación fueron necesarios, bolsas de plástico tomaron lugar entre el calcetín y la bota y asi evitar desde tan temprano frio. El cual estuvo presente toda la noche.
Comenzamos nuestro ascenso a las montañas y por fin vimos los primeros rayos de sol que fueron muy bienvenidos prometiendo retirar el exceso de humedad en toda la ropa. Olvide que era domingo y Murphy es cuando mas le gusta juguetear. A lo largo de este viaje cuanto me he recordado una frase célebre que se adapta a este tipo de viajes.
“Do the best, leave the rest, and expect the possible worst”.
Este paisaje maravilloso me hizo olvidar mi estado total de humedad, y no habíamos recorrido dos horas cuando en una curva de repente me quede sin tracción, logre salir de ella y el ruido que emitia el motor no era nada agradable. Sin saber el diagnostico de lo sucedido, me invadió la sensación de que algo realmente malo sucedió, Tony me remolco a la siguiente gasolinera, y la experiencia de ellos confirmo mi miedo.
Spinovich y Blackie, dados de baja temporal de este tablero de Serpientes y escaleras, fuera del galgodromo…. YA VEREMOS QUE PASA
SPINOVICH

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